Solo el espejismo de tu voz puede reflejar una sonrisa, ahora que he visto extinguirse toda esperanza, yo solo apuro los pasos sobre un horizonte sin distancia, he oido hablar a un anciano sobre constelaciones a un niño, tan niño, aún  recuerdo girar una piedra sobre la mano de mi abuelo imitando planetas, llevo conmigo la sombra de aquella piedra; los recuerdos no se van, son como cicatrices.

Una mañana de tantas, senté mi decadencia existencia sobre la carpeta destartalada como todos los dias, mirando aquella ventana que tamto sentado en la escuela primaria, papá llegó algo agitado 

quedan  siempre pienso en ello, 

esa sombra conmigo de aquella  piedra girando, recuerdo a mi abuelo mirando la sombra de una piedra girando en su mano, imitanto planetas  acunándome en inconclusas promesas